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Debate Jordi Roca y Alejandro Nadal

16 enero, 2012
Dejo el anuncio. El acto el es Jueves 19/01/2012 a las 19’00h.  En el segundo piso de la Faculta de Geografía e historia. En la UB.
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Dijous 19/01/12

“Teoria econòmica, ecologia i política d’esquerres”

 Hora: 19h

Lloc: Facultat de Geografia i Història 2n pis

Proposem un debat als dos ponents arrel del debat publicat a la revista Sin Permiso n. 10 (Desembre 2011):

A. Nadal: El dinero es importante, señor Daly: sobre la debilidad teórica de la economía ecológica

J. Roca: Alejandro Nadal sobre la economía ecológica. Una réplica

A. Nadal: Los problemas de la economía ecológica. Parte I: respuesta a Jordi Roca

J. Roca: La sesgada visión de Alejandro Nadal sobre la economía ecológica. Una réplica a su respuesta

A.Nadal: La “escuela de economía ecológica” y el legado apolítico de la teoría económica neoclásica


Alejandro Nadal és doctor en economia, professor del Colegio de México, col.laborador habitual del diari
mexicà La Jornada i membre del consell editorial de Sin Permiso. Acaba de publicar un llibre en el que exposa una crítica de les insuficiències científiques i polítiques de l’anomenada “Escola ecològica de l’economia” (Rethinking Macroeconomics for Sustainability, Zed Books, Londres, 2011).

Jordi Roca és catedràtic del Departament de Teoria Econòmica de la Universitat de Barcelona, membre del consell de redacció de la Revista de Economía Crítica (http://revistaeconomiacritica.org/), de la International Society for Ecological Economics i de la Asociación de Economía Ecológica en España. Coautor (amb Joan Martínez Alier) de Economía ecológica y política ambiental (Fondo de Cultura Económ ica, México, primera edició 2000).

 

Organitza: Projectes de Pensament Crític i Ciències Socials (UB) , Sin Permiso, Fundació Pere Ardiaca

Máxima indignación en Harvard: Los alumnos de la cátedra de Introducción a la Economía de la Universidad Harvard exigen nuevas perspectivas académicas.

21 noviembre, 2011

Un día después de oír a Mariano decir que está legitimado para hacer los cambios (con menos votos de los que tuvo el PSOE en las últimas elecciones), un día después de oir a Durán i Lleida decir que los Catalanes han apoyado los recortes, cuando CIU ha tenido 200000 votos menos que el año pasado (las maravillas de la abstención)…

He visto la luz…

Os dejo el articulo original. El profesor de esta cátedra es Mankiw…

Máxima indignación en Harvard: Los alumnos de la cátedra de Introducción a la Economía de la Universidad Harvard exigen nuevas perspectivas académicas..

El silencio sobre el amianto. Vicenç Navarro

4 noviembre, 2011

El amianto es una de las sustancias más tóxicas existentes hoy en el mundo. Lo que lo hace especialmente peligroso es que, tal como ocurre también con los elementos radiactivos, es un producto invisible, incoloro, inodoro e insípido. Cantidades pequeñísimas, como un gramo de exposición a esa sustancia, pueden matar a un ser humano. Su elevada toxicidad es conocida desde finales del siglo XIX (1889). A pesar de ello, ha sido utilizado ampliamente en varios sectores de la industria, desde la construcción a la industria automovilística y de aparatos electrodomésticos. Su gran resistencia al calor le hace un producto de múltiple utilidad, estando ampliamente extendido en el ambiente y en los productos de consumo de las sociedades de avanzado desarrollo económico. Se encuentra en casi todas partes.

La toxicidad afecta primordialmente, pero no exclusivamente, a los trabajadores de amianto, aun cuando la volatilidad y la fácil movilidad del producto (microfibras fácilmente movibles por el viento y otras circunstancias) hacen que la exposición de tal producto afecte también a los familiares y vecinos de los trabajadores del amianto, sin excluir la exposición de la ciudadanía a tal sustancia en productos de uso cotidiano. El 29% de pacientes enfermos debido al amianto no son trabajadores del amianto, sino individuos que han adquirido las enfermedades producidas por esta sustancia por exposición familiar o ambiental.

¿Cómo puede ser que una sustancia tan tóxica haya sido utilizada tan ampliamente, sabiendo desde hace más de un siglo de su elevada toxicidad? La respuesta cae en la categoría de cómo el poder económico se traduce en poder político en nuestras sociedades. El caso de la producción y distribución del amianto es un estudio ilustrativo de cómo la democracia es enormemente limitada cuando el poder económico (el gran mundo empresarial) influencia el poder político, ya sea directa o indirectamente. En el primer caso –influencia directa–, el mundo empresarial compra directamente al mundo político imponiendo todo tipo de presiones para que continúe la extracción, uso y comercialización del producto. Pero su influencia es también indirecta sobre los estados a través de su influencia en la comunidad científica. Las empresas del amianto financian grandes grupos de investigación (algunos en centros académicos), que durante muchos años negaron que tal sustancia fuera tóxica. Más tarde, cuando la evidencia era extensa y contundente, cambiaron sus posturas aceptando que era letal, pero enfatizaron que dejaba de serlo si el trabajador y su entorno tomaban las precauciones necesarias. Estas precauciones, sin embargo, resultaron ser insuficientes. Por fin, la presión popular forzó su prohibición, tanto de su producción como de su utilización. Casi cien años después de que se descubriera en Reino Unido que el amianto era una sustancia tóxica, fue prohibida en aquel país. En España no se prohibió hasta 2002. En realidad, la ausencia de instituciones democráticas en gran parte de nuestra historia, y la debilidad de tales instituciones cuando han existido, explica que la situación creada por la amplia utilización del amianto haya sido peor en España que en otros países de la Unión Europea.

El amianto se conoce en España como uralita, debido a la preponderancia de una sola empresa, Uralita, S.A., en la producción y distribución de ese material. Cuando se estableció tal empresa en los años veinte del siglo pasado ya se conocía la letalidad de tal sustancia, lo cual no fue obstáculo para que continuara produciéndose y utilizándose extensamente, alcanzando su máximo desarrollo durante la última etapa de la dictadura (1965-1978) y un largo periodo después del establecimiento de la democracia (1978-1995). Propiedad de la familia March (que financió el golpe militar de 1936), no tuvo ningún tipo de regulación o control. Antes al contrario, recibió todo tipo de ayudas y protecciones del Estado. Tal industria (y también la banca) convirtieron a la familia March en la séptima fortuna del mundo. Como señalan Ángel Cárcoba, Francisco Báez y Paco Puche en su detallado y excelente informe El amianto en España:  estado de la cuestión (del cual extraigo la mayoría de los datos presentados en este artículo), la producción y utilización del amianto y las dictaduras han ido siempre juntas. La mayor productora de amianto del mundo fue la empresa suiza Schmidheiny, que colaboró activamente con el nazismo, con el apartheid sudafricano, con la dictadura de Somoza en Nicaragua y con la dictadura española.

Debido al largo periodo de latencia, las enfermedades causadas por el amianto (asbestosis, cánceres de bronquios y de pulmón y mesotelioma pleural) aparecen hasta 30 o 40 años después de la exposición. Como siempre ocurre con las enfermedades ocupacionales, el subregistro es un gravísimo problema y las Mutuas Patronales de Accidentes y Enfermedades Laborales han tratado por todos los medios de que no fueran definidas como enfermedades laborales. Por otro lado, la visibilidad del problema en los medios de difusión ha sido mínima. El tema del amianto ha aparecido en la BBC inglesa 234 veces durante el periodo de 1998 a 2009, mientras que en la radiotelevisión pública española, sólo siete veces en el periodo de 1984 a 2009. 80.000 muertos en España están pasando desapercibidos en los medios.

El cinismo (y no hay otra manera de definirlo) de la industria del amianto se refleja en sus campañas de relaciones públicas. La citada empresa Schmidheiny y la multinacional Eternit financian muchas ONG en España y en Latinoamérica, aliándose con Ashoka (nominada para el Príncipe de Asturias y que pertenece a la banca JP Morgan) para “ayudar a los pobres”. Uralita hace lo mismo. Según Europa Press (26-01-09): “Enseña a niños de los países europeos a respetar la naturaleza y entender cambios climáticos”. No citan que probablemente las escuelas a las que asisten tales niños estén llenas de amianto.Feunte

FUENTE: http://blogs.publico.es/dominiopublico/4205/el-silencio-sobre-el-amianto/

El Puerto de Granadilla en Tenerife: una burla a la democracia y a la razón argumentada. Federico Aguilera Klink

24 octubre, 2011

En 1516, Tomás Moro escribió el libro titulado Utopía. Al final del mismo reconoce que ha “descrito el ordenamiento de una república que es la única que, por derecho propio puede recabar para sí el nombre de república” y sigue reflexionando sobre la sociedad de su tiempo, “Por eso, cuando contemplo y medito sobre todas esas repúblicas que hoy florecen por ahí, no se me antojan otra cosa, séame Dios propicio, que una especie de conspiración de los ricos que tratan de sus intereses bajo el nombre y título de república. Y discurren e inventan todos los modos y artes para retener sin riesgo de perderlo lo que apañaron con malas artes (…) para adquirirlo al más bajo costo con el trabajo y fatigas de todos los pobres y para aprovecharse de éstos. Estas maquinaciones, tan pronto como los ricos han decretado que se observen en nombre del pueblo, es decir, también de los pobres, pasan ya a ser leyes”. Y termina considerando a los ricos como “…estos hombres funestísimos, que lo que sería suficiente para todos se lo reparten todo entre ellos con insaciable codicia”. No se inventa estos calificativos. Tomás Moro fue abogado y representó y defendió en varias ocasiones los intereses de los comerciantes londinenses. Sabía muy bien de quién hablaba. A la vista de cómo deciden actualmente estos hombres, y mujeres, funestísimos, no se puede decir que hayamos avanzado mucho

Vamos a ver cómo funciona nuestra “república” canaria. El inicio de las obras del Puerto de Granadilla constituye la culminación de todo un proceso dirigido por unos políticos y empresarios (funestísimos) que llevan años burlándose de las personas y de las instituciones que, supuestamente, deberían de funcionar en una democracia con un mínimo de calidad.

Por eso, mentira tras mentira han ido construyendo una trama cuyo resultado visible es el inicio de las citadas obras pero que, por encima de todo, elimina toda credibilidad democrática de los partidos políticos que están actualmente en el gobierno y de los que han pasado por él, en Canarias y en Madrid, sin excluir a Bruselas, que les legitima y les ríe las burlas.

Después de afirmar que era necesario ampliar el Puerto de Santa Cruz porque, supuestamente, se iba a saturar antes del 2008 y porque no se podía ampliar, según afirma el Decreto del Gobierno de Canarias de 6 de Mayo de 2002, el Puerto de Santa Cruz se está ampliando con fondos europeos y, además, su uso es inferior al que tenía en 2002.

Todas las excusas que iba dando el Gobierno de Canarias se ha ido demostrando que eran erróneas, por decirlo suavemente. Ni una sola de ellas se ha visto que era cierta. Ni la saturación, ni la imposible ampliación, ni la declaración de interés público de primer orden por  imperiosas razones de índole social y económica (que no se documentan), ni la instalación del gas (que es más ecológico, dicen, pero no lo demuestran). Nada.

Ni el Gobierno de Canarias ni los defensores del Puerto de Granadilla han aceptado públicamente contrastar sus argumentos. No lo han hecho porque no tienen ningún argumento válido que presentar. Por eso han tenido que llegar a la descatalogación de las especies protegidas para empezar las obras, puesto que no les quedaba ya ninguna excusa que inventar. El que el gobierno de Zapatero haya aceptado la descatalogación a cambio de un plato de lentejas, estar en el gobierno unos meses más, con el apoyo de Coalición Canaria, es un buen indicador de la importancia que prestan los gobiernos a una democracia digna y a su preocupación por la gestión del medio ambiente y de los recursos naturales

¿Qué es lo que hay posiblemente detrás del Puerto de Granadilla? Lo más probable es la  realización de suculentos negocios privados con fondos públicos, que es como suele funcionar este capitalismo privado subvencionado con lo público, que luego se queja (me imagino que partiéndose de risa) de que el sector público es ineficiente y de que es necesario recortarlo para que ellos puedan seguir obteniendo ayudas y desgravaciones o regalos fiscales, de miles de millones de euros, tales como la RIC y la PAC. No se olvide que ya Adam Smith, ese economista que muchos empresarios citan sin haber leído, escribía en 1783 algo que no les hace mucha gracia y es que “La reglamentación del comercio siempre es un engaño, mediante el que los intereses del estado y de la nación se sacrifican en beneficio de una clase particular de comerciantes”. Ya saben, donde pone comerciantes póngase empresarios de una clase particular. También Adam Smith sabía de qué hablaba, conocía bien el capitalismo mercantil.

¿Qué puede haber más allá de estos negocios? Quizás la instalación de una base dela OTAN, como ya anunció el empresario Juan Verde hace algunos años, aunque no especificó en qué sitio de Canarias se iba a construir. Esta posibilidad es bastante verosímil puesto que no hay, que yo sepa, ni un solo político de los partidos mayoritarios, ni tampoco de los partidos bisagras, que haya hecho alguna manifestación sobre este tema. Dicho de otra manera, el silencio (o la conspiración de silencio) puede delatar que sabían también de la posible construcción de la base dela OTAN.Despuésdel silencio de Zapatero sobre el escudo antimisiles de Rota, parece que “la mudez” sobre un tema puede significar que va adelante. Buena trayectoria, por otra parte, la que va de la retirada de las tropas de Irak en2004 ala reciente autorización del escudo antimisiles en Rota.

En el año 2004, recién nombrada Ministra de Medio Ambiente del Gobierno de Zapatero (que afirmó en ese año que “la gente quiere políticos que les digan la verdad”, y yo añado que ocho años después seguimos queriéndolos y buscándolos pero no están en su partido), Cristina Narbona escribió el prólogo al Informe Recursos Mundiales 2004. En él afirmaba lo siguiente. “La mala gestión de los recursos naturales (…) evidencia la diferencia, en muchos casos, entre la democracia y un sistema autoritario (…) provoca el desencuentro entre gobernantes y gobernados, degenerando en muchos casos, hacia una institucionalización de la corrupción (…) no hay mayor amenaza para el medio ambiente que la demagogia, es decir, el engaño a los ciudadanos, el ocultismo intencionado de datos y decisiones, la manipulación interesada de la situación real de los recursos naturales y de las alternativas que existen para explotarlos adecuadamente (…) los políticos jugamos un papel fundamental a la hora de elegir entre la demagogia o la transparencia. Por tanto, estamos obligados a gestionar de modo transparente, políticas realistas, equitativas, participativas y consensuadas”. Narbona es política desde hace muchos años, conoce el paño, su diagnóstico es acertado pues también sabe de lo que habla. Reconoce que la principal amenaza ambiental son ellos mismos.

¿Cómo calificar, entonces, la realidad en la que nos encontramos con el inicio de la construcción de un puerto innecesario, que no se justifica con argumentos honestos y que se hayan debatido públicamente, que no va a generar empleo, que va a generar un coste social y ambiental muy elevado y que, sea cual sea su hipotético uso futuro, las condiciones climáticas (los fuertes vientos dominantes en la zona) van a impedir un uso razonable del mismo?

Me parece que Cristina Narbona lo dice con mucha claridad. Simplemente, como una mala gestión de los recursos naturales, entre otras cosas, que degenera en una institucionalización de la corrupción. Por eso se puede afirmar que la principal amenaza para el medio ambiente (y también para la convivencia pacífica y razonable en este país) la constituyen “los políticos y empresarios insaciables”. Estos “hombres funestísimos”, como dice Moro, (pero también mujeres) “que discurren e inventan todos los modos y artes para retener sin riesgo de perderlo lo que apañaron con malas artes (…) para adquirirlo al más bajo costo con el trabajo y fatigas de todos los pobres y para aprovecharse de éstos”.

Ahora bien, ¿Por qué los políticos y empresarios funestísimos mienten tanto y se convierten en la principal amenaza para la democracia? El psiquiatra norteamericano Alexander Lowen, en su libro El Narcisismo nos da una pista. Considera que “Una característica de la personalidad psicopática es su tendencia a actuar de manera antisocial (…) Mienten, engañan, roban, incluso matan, sin que se vea en ellos signo alguno de culpabilidad o remordimiento.Se actúa sin sentimientos conscientes”. La clave está en si estas personas son o no conscientes de ese comportamiento. Si lo son no serían psicópatas, sino, simplemente, malvados, como aclara el psiquiatra español Alberto Fernández Liria, porque “empezamos a querer ver enfermos mentales donde sólo hay malvados y acabamos viendo malvados donde sólo hay enfermos mentales” (No hay enfermedad. El País, 30.4.2008).

Así es que la pregunta clave sería si estos hombres y mujeres funestísimos son malvados o psicópatas, es decir, ¿saben lo que hacen? (mi respuesta es que sí) o no son conscientes de ello. Cada lector puede dar su propia respuesta. Todos ellos y ellas son conocidos. Leemos sus declaraciones en los medios de comunicación y algunos incluso trabajan con ellos. Vemos los comportamientos cuyas características describe Lowen desde hace años y, además, mantienen el delirio, o la farsa, de que esto es una democracia y de que ellos son los representantes democráticos legítimos.

Desde luego, seguir llamando democracia a esta situación y esperar de esta gente alguna decisión razonablemente democrática y que beneficie al interés público y a la mayoría de los ciudadanos, en lugar de a los empresarios poderosos o de una clase particular, no es nada más que una peligrosa ilusión que nos puede llevar al desastre. Sólo podemos esperar de ellos, y de ellas, más y más sufrimiento y mentiras. Como dice uno de los personajes de El Roto: “Os bajaremos los sueldos, os quitaremos derechos, nos llevaremos la pasta y además nos votareis”. Ese es el futuro que nos espera. A menos que despertemos. Todavía estamos a tiempo.

Federico Aguilera Klink es Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de La Laguna

 

Cada cosa en su sitio…

23 octubre, 2011

Os dejo un articulo del Financial Times sobre Georgescu Roegen donde lo catalogan como Utópico.

Décroissance: how the French counter capitalism

La conscuente respuesta, tambien publicada en Financial Times, aquí:

“No utopian but a truly worldly philosopher”

From Profs Giorgos Kallis and Joan Martinez-Alier.

Sir, Christopher Caldwell, in “Décroissance: how the French counter capitalism” (October 15), refers correctly to Nicholas Georgescu-Roegen as an intellectual hero of the degrowth (décroissance) movement, but qualifies him wrongly as a “utopian thinker”. Far from a utopian, Georgescu-Roegen (1906-1994) was a distinguished fellow of the American Economic Association and a professor of economics at Vanderbilt, holding a PhD in statistics from the Sorbonne and a degree in mathematics from his native Bucharest. As a Rockefeller scholar at Harvard he worked closely with notable economists Joseph Schumpeter and Wassily Leontief. Paul Samuelson called him a “scholar’s scholar, an economist’s economist”.

A truly “worldly philosopher”, Georgescu-Roegen in The Entropy Law and the Economic Process (Harvard University Press, 1971) argued that economic growth increases entropy; useful energy is dissipated, it cannot be recycled. He predicted that the economy simply cannot continue to grow forever no matter how much technology advances. Once fossil-fuel stocks are depleted, a simpler living out of renewable, flow resources will be inevitable, and the descent had better be a smooth rather than a catastrophic one.

For his disciples in the community of ecological economics, the crisis came as no surprise: energy and food prices knocked the economy down. It is easy for the financial system to increase private or public debts and to confuse this expansion of credit for the creation of real wealth. But the real economy of energy and materials cannot be forced to grow at the compound interest rate necessary to pay off debts.

It is a hopeful sign that the degrowth movement is grounding its view of the economy on the thermodynamic analysis of Georgescu-Roegen. Utopian is to think that endless growth is possible in a finite planet.

Giorgos Kallis and Joan Martinez-Alier, ICTA, Universidad Autonoma de Barcelona, Spain “

Desayuno con amianto. Paco Puche

5 octubre, 2011

comentario a una  noticia del Sur digital de hoy:

La OMS advierte de un incremento del cáncer por amianto en los países pobres. Sur.es

Aunque la noticia diga que en los países ricos desciende el número de víctimas por el amianto, no hay que incluir a España en donde la prohibición se hizo en 2002, doce años después que en otros países, y por eso los próximos 10 años irán las muertes en aumento, y desde ahí empezarán a disminuir, que no a cesar, hasta, 2040, y eso si se ha producido el desamiantado de las más de 2,5 toneladas del mineral esparcido por todas partes en forma  depósitos y conducciones de agua potable, tejados de uralita, aislamientos de edificios entre los que se cuentas guarderías, colegios, y hospitales, o grandes bloques como el edificio Windsor de Madrid que ardió hace cinco años.
 
No dice la notocia que parte de las muertes en los países pobres se debe a que los ricos les enviamos nuestros barcos ( de guerra y civiles, según Greenpeace unos 700 al año) al desgüase, repletos de amianto aislante, que se lo tragan los indios y pakistaníes  muy pobres, que son los encargados de limpiar nuestras miserias.
 
El asunto de el amianto está calificado como el mayor desastre industrial de la historia de la humanidad.
 
Y no hay que olvidar que uno de los grandes magnates de esta industria ha sido Stephan Schmidheiny, fundador y financiador de AVINA, por ello presunto genocida. Cuidado con las “amistades peligrosas”
salud y guerra al amianto
Pacopuche
 

Hambre de Tierras, afán de poder

30 septiembre, 2011

Video denuncia del Acaparamiento Mundial de Tierras realizado por Intermón Oxfam dentro de su campaña CRECE

Pig Business: the true cost of the cheap meat

30 septiembre, 2011

Documental sobre el crecimiento de la granja industrial en los EEUU y la difusión de su modelo de agricultura intensiva en Europa, una buena expresión de las verdaderas consecuencias sociales y ambientales, y de las condiciones a que se ven sometidas los animales en la ganaderia industrial intensiva 

sitio web de Pig Business: http://www.pigbusiness.co.uk/the_film/

Semillas, multinacionales y movimientos sociales. Paco Puche

18 septiembre, 2011

El aviso urgente que hay que dar a los movimientos de resistencias en esta guerra de las semillas, y ante una situación tan grave como la aquí descrita es que, mientras las entidades aquí mencionadas (CIFAES, Universidad Rural Paolo Freire y Tejiendo Redes), con contratos y compromisos con las fundaciones ligadas a Monsanto, Gates y Nestlé, vía AVINA y Ashoka, no se desliguen pública e inequívocamente de estas alianza aquí demostradas, digo que los movimientos sociales no colaboren con ellas; especialmente en proyectos que tienen que ver con las tareas de recuperación de semillas o construcción de bancos comunitarios “in situ”. El principio de precaución aconseja esta desconfianza: “hay que detener el robo de las semillas”.

Entre el 60 al 80% de la población agrícola vive en unidades de producción de pequeño tamaño… Es a estos campesinos que las multinacionales quieren robarles las plantas susceptibles de ser patentadas – Silvia Pérez-Vitoria, 2010 (1)

Hoy en día somos víctimas de una guerra por el control de las semillas. Nuestras agriculturas están amenazadas por industrias que intentan controlar nuestras semillas por todos los medios posible – Vía Campesina, 2011 (2)

El robo de semillas es una gran amenaza que debe ser detenida – Vandana Shiva, 2011 (3)

Los movimientos de resistencia a las multinacionales de la agroalimentación (de semillas, transgénicos, pesticidas, industrias de transformación, agua, etc.) lo tienen muy claro: las semillas son la base de la alimentación y de la soberanía alimentaria de los pueblos, por lo que un objetivo estratégico de primera importancia para estos movimientos está puesto en la lucha contra estas multinacionales, unas pocas empresas que controlan las semillas comerciales en el mundo, entre otras cosas.

Semillas, campesinas y campesinos

Las semillas constituyen la realidad y el símbolo de la promesa de una nueva vida. Ellas mantienen el lazo entre la vida conservada y la vida por venir. Son el eslabón fuerte en la trama de la vida. Constituyen la gran metáfora de la creación.

“Por eso son muchísimo más que un recurso productivo, son simultáneamente fundamento y producto de culturas y sociedades a través de la historia. En las semillas se incorporan valores, afectos, visiones y formas de vida que las ligan al ámbito de lo sagrado… No son apropiables…, son un patrimonio de los pueblos campesinos e indígenas, quiénes las creamos, diversificamos y protegimos a través del tiempo y las ponemos al servicio de la humanidad.” (4)

La industrialización agrícola, que nos parece tan natural en Occidente a través del agribusiness, no es la regla sino la excepción:

“Existen 1.500 millones de campesinos en 380 millones de fincas, ranchos, chacras, parcelas; 800 millones más cultivan en las ciudades; 410 millones recolectan la cosecha oculta de nuestros bosques y sabanas; hay 190 millones de pastores y bastante más de 100 millones de campesinos pescadores. Por lo menos 370 millones de todos ellos pertenecen a pueblos indígenas. Juntos, esos campesinos son casi la mitad de la población mundial y cultivan al menos el 70 por ciento de los alimentos del planeta. Mejor que nadie, ellos alimentan a quienes sufren hambre. En el futuro, para alimentarnos, necesitamos de ellos y de toda su diversidad” (5). Podemos decir, aproximadamente, que los sistemas de cultivo vigentes en los países más industrializados alimentan a unas 1.200 millones de personas, la agricultura de la “revolución verde” en el Sur a unas 2.500 millones y la agricultura de subsistencia o campesina a otras 2.200 millones de personas en el mundo. Los mil millones de subalimentados se las arreglan como pueden.

Pero históricamente sabemos también que los cambios tecnológicos introducidos en la agricultura durante miles de años, desde el neolítico hasta la era industrial, fueron realizados por campesinos/as (e indígenas) que supieron innovar adaptándose a ecosistemas diferentes. El estadounidense F.H. King, en un viaje que realizó a principios del siglo XX por el continente asiático, observó “que los sistemas no industriales permitían alimentar a 500 millones de seres humanos en una superficie más pequeña que la totalidad del área agrícola de EEUU y sobre suelos que habían sido utilizados durante cerca de 4.000 años” (6).

Durante ese tiempo, que constituye la mayor parte de la historia de la agricultura, los campesinos y principalmente las campesinas trabajaron para mejorar los rendimientos, el sabor, el valor nutricional y la adaptación a los ecosistemas locales, a partir de sus semillas tradicionales. Históricamente, la conservación, la resiembra y el intercambio gratuito de semillas han sido la base de la biodiversidad y de la seguridad alimentaria. Este intercambio campesino incluía también una difusión de conocimientos, ideas, costumbres y culturas heredadas. “Hoy día la diversidad y el futuro de las semillas se encuentra amenazado. De 8.000 plantas comestibles utilizadas para la alimentación, sólo 150 son cultivadas actualmente y nada más que ocho son comercializadas a nivel mundial. Esto implica la desaparición irreversible de las semillas y de la diversidad de los cultivos” (7). Y según datos del Convenio de Diversidad Biológica, sólo quince variedades de cultivos y ocho de animales representan el 90% de nuestra alimentación.

Semillas y multinacionales

El grupo alternativo ETC (Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración, de origen canadiense) nos advierte que “las 10 principales compañías controlan dos tercios del mercado mundial de semillas patentadas. La mayor empresa semillera del mundo, Monsanto, tiene casi un cuarto del mercado mundial de semillas patentadas. Juntas, las 3 principales compañías (Monsanto, DuPont, Syngenta), tienen casi la mitad del mercado mundial de semillas patentadas”. El siguiente cuadro nos permite ver una visión detallada del oligopolio agroalimentario:

Las 10 empresas más grandes del planeta según su participación en el mercado mundial por sectores

 

En cuanto a propiedad intelectual, solamente Monsanto, DuPont y BASF acumulan el 66% de todas las patentes, tanto otorgadas como solicitadas en las oficinas de patentes del mundo, entre 2008 y 2010, relacionadas con la resistencia a la crisis climática. (8)

Además, en los últimos veinte años se está produciendo una integración vertical por parte de las corporaciones de todos los sectores agroalimentarios. Incorporan en sus procesos grandes segmentos de la cadena alimenticia o toda ella, desde el diseño y comercio de semillas hasta la distribución y venta al por menor, incluyendo la infiltración en los movimientos sociales de resistencia. Esta integración, que queda bajo su control directo, se logra sobre todo mediante contratos. También se hacen más grandes por fusiones o compras, por ejemplo Cargill, en 1998 adquirió Continental, una gran empresa de comercio de grano, y se convirtió la comercializadora de bienes de exportación agrícola más grande del mundo. Multiplicó por seis veces su cifra de negocios en los últimos diez años (9).

Pese a lo dicho, la mayoría de las semillas no se siembra en aras de objetivos empresariales. La mayor parte de los campesinos no son parte de este sistema corporativo, la mayor parte de la gente no se alimenta de este sistema. Y aunque esta concentración ha crecido enormemente en estos últimos veinte años, todavía el 85% de los alimentos que se producen es consumido en la misma región ecológica o por lo menos dentro de las fronteras nacionales, la mayor parte se cultiva fuera del alcance de la cadena de las multinacionales e, igualmente, la mayor parte de esta comida se obtiene a partir de variedades campesinas, sin utilizar los fertilizantes químicos que promueve la cadena industrial (10). No está todo perdido ni mucho menos.

Por eso, por medio de normas y leyes se intenta privar a los pueblos de su capacidad de mantener, reproducir, mejorar e intercambiar semillas como siempre han hecho. GRAIN (11) señala: “No es fácil para los Estados implementar estas leyes porque es mucha la gente a la que tienen que controlar: gente que lleva siglos resistiendo, batallando y produciendo comida. Por lo tanto estas leyes, a pesar de lo terribles que son, son aún sólo papel y letra y seguirán siéndolo en la medida que sigamos produciendo alimento de manera independiente. La pelea va a ser dura, pero por otro lado no hay que olvidar que el ataque es así de feroz e implacable porque la capacidad que hoy día tienen los pueblos campesinos e indígenas del mundo de seguir produciendo comida es sumamente importante. Si la comida que producen los pueblos campesinos e indígenas fuese marginal, no se necesitarían estas leyes. Por eso hoy en día es más importante que nunca mantener las semillas propias y todos los sistemas colectivos que permiten que esa semilla se mantenga viva y se mantenga caminando”. El ataque seguirá siendo feroz y por todos los medios al alcance de las multinacionales, porque la promesa de negocio de este sector estratégico es mayor que la del petróleo y los automóviles juntas.

Así ha de ser, por ejemplo, frente a normas como las implantadas en Colombia en 2010, por las que hay que pedir autorización para guardar semillas y resembrarlas, o permitir la inspección administrativa por parte de los funcionarios autorizados, se ha corrido la voz de esconder las semillas para ocultarlas de la policía de genes. Esto recuerda la distopia inventada por Bradbury, en su novela “Fahrenheit 451”, en la que cada resistente debería memorizar un libro, una las obras inmortales escritas por la humanidad, sólo que ahora se tratarían de semillas clandestinas de variedades locales autoproducidas o intercambiadas, guardadas con celo por cada campesino/a.

Igual pasa en México, en donde a partir de la Ley de Semillas de 2007 toda semilla tiene que ser de producción propia o comprada, no hay otra alternativa, eso significa que intercambiar o regalar semillas es ilegal. También en Chile acaban de aprobar (en el Senado, y ratificado después por el Tribunal Constitucional el pasado 24 de junio) la adhesión del país al Convenio UPOV 91 (Organización Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales, que trata de proteger la propiedad intelectual) que al decir de los opositores a esta ley “restringe y prohíbe el uso, mantención, multiplicación e intercambio de las semillas. Con ello privatiza un bien naturalmente común, lo que es expresamente prohibido por la Constitución chilena” (12). Según el Convenio UPOV 91, una planta que no circule en el comercio general o no aparezca en un registro oficial puede ser considerada nueva o distinta y patentada. En Europa asistimos, igualmente, a una privatización galopante de las semillas convencionales. El próximo mes de octubre la Oficina Europea de Patentes (OEP) en Múnich dictará el fallo definitivo sobre patentes sobre el brócoli y sobre tomates que abarcan las semillas, las plantas y los alimentos obtenidos a través de cultivos convencionales. No se trata de transgénicos. Hay un precedente inquietante y es que en marzo de este año la OEP otorgó a Monsanto una patente sobre melones obtenidos a través de cultivos convencionales. Si estas patentes se siguen otorgando empresas como Monsanto no sólo tendrán el control de las semillas transgénicas sino también sobre cultivos y crías normales.

 

Semillas y movimientos sociales

Para hacer de “guardianes de semillas”, uno de los medios más extendidos y recomendados son los bancos comunitarios de semillas “in situ”, es decir sobre el terreno o próximos a las condiciones ecosistémicas locales con las que han coevolucionado. Y también la de seguir con el intercambio de semillas y los ensayos de mejoramiento para mantener esa práctica, que tan buenos resultados ha dado a la humanidad: la de hacer la puesta en común de aquellos bienes comunales por naturaleza, que es también comunidad de trabajo y saberes. Un orden de cosas más ambiciosos seguir la propuesta de Silvia Pérez Victoria: el retorno de los campesinos como oportunidad para nuestra supervivencia, tal como ha dejado desarrollado en el libro del mismo nombre, de reciente publicación, abajo reseñado.

El apoyo de los movimientos sociales campesinos (como Vía Campesina y el MST brasileño) y de otros movimientos, como el ecologista o los de colaboración con países empobrecidos, resultan de suma importancia en esta coyuntura bélica.

Por eso, a la vez que son necesarios e imprescindibles, son también objeto del deseo en esta guerra de las multinacionales por las semillas: tratan de infiltrarse en ellos, sacar información y semillas, aprovecharse para hacer negocios y tratar de dividirlos desde dentro. Como dice GRAIN, uno de estos movimientos muy activo, “las corporaciones utilizan todo su poder para expandir los monocultivos, intentan acabar con los sistemas campesinos de semillas y se han logrado colar a los mercados locales” (13).

Según la FAO (14) “la diversidad local de recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura hallada en los campos agrícolas o “in situ” aún está, en gran medida, mal documentada y ordenada. En la actualidad, existe una conciencia cada vez mayor sobre la importancia de esta diversidad y su aporte a la seguridad alimentaria local… gran parte de la diversidad aún debe garantizarse para su utilización en el presente y el futuro, en particular la diversidad de las plantas silvestres afines de las plantas cultivadas y las especies infrautilizadas importantes para la alimentación y la agricultura.” Por eso, la entrada en el mundo local es fundamental para las multinacionales donde continúa guardada gran parte de la diversidad, de las variedades locales y tradicionales y donde su acceso resulta a todas luces muy difícil, por las resistencias seculares mencionadas más arriba. Y para ello, las multinacionales, tratan de penetrarlas disfrazadas de solidaridad.

Semillas y el urgente aviso a los movimientos sociales de resistencia

Según denuncian Gustavo Duch y Fernando Fernández (15), conocidos activistas agroecológicos, “en estos momentos existen una serie de programas para desarrollar una segunda vuelta a la revolución Verde, ahora en África. Encabezado por un grupo de grandes corporaciones y fundaciones como Gates o Rockefeller, se propagan una serie de proyectos que favorecerán la instalación de dichas empresas en África, donde podrán ampliar sus negocios y su mercado, desplazando los sistemas públicos nacionales (…). La participación de fundaciones solidarias como Gates no deja de ser preocupante y distorsionadora. Sólo en el mes de septiembre del 2010, Gates ha donado 8 millones de dólares para favorecer la entrada de Cargill y su soja en África; y ha invertido 23.1 millones de dólares en Monsanto”. A este proyecto se le ha bautizado con el nombre de AGRA.

Pero hay más, también casi los mismos actores, Gates, Rockefeller y Monsanto, junto a Syngenta, el Gobierno Noruego y otros gobiernos han creado en 2008 lo que se ha dado en llamar “La bóveda de semillas del fin del mundo”, que es un gran banco de semillas y recursos fitogenéticos instalado en el Ártico, en una isla del archipiélago Svalbard. La “bóveda” tiene capacidad para almacenar 4,5 millones de muestras de diferentes semillas, cada muestra tiene un promedio de 500 semillas. Guardan más de siete mil especies de plantas que históricamente han sido usadas en la dieta humana.

Pero según sus críticos, “bajo esta iniciativa en apariencia altruista se encuentra en juego la soberanía alimentaria y cultural de la humanidad, ya que las posibilidades de que estas semillas sean clonadas, genéticamente modificadas y patentadas lleva a la apropiación de los patrocinadores de dicha bóveda de los futuros alimentos del mundo. Ante semejante amenaza la única alternativa viable es que los campesinos/as del mundo colecciones sus propias semillas y constituyan bancos de vida, como parte de la soberanía alimentaria de los pueblos” (16)

Aún hay más. A estas fundaciones y empresas del gran capital, para el programa AGRA y otros similares, se han unido otras dos fundaciones provenientes del filantrocapitalismo, dedicadas a la penetración en los movimientos sociales de resistencia (además de procurar hacer más negocios): se trata de las muy conocidas en España y Latinoamérica como AVINA y Ashoka. La primera procede del magnate Stephan Schmidheiny, cuya fortuna se ha amasado en el criminal negocio del amianto; y la segunda tiene como patrocinadores a las grandes empresas (JP Morgan, Mc Kinsey, etc.) y al Departamento de Estado americano. AVINA y Ashoka tienen una alianza estratégica desde hace más de quince años. Comparten líderes, proyectos, financiación, ideología, etc. Van de la mano.

En cuanto al asunto de las semillas, hay que resaltar, primero la presencia de Gustavo Grocopatel, el argentino llamado el “rey de la soja transgénica” en su país, que es un destacado miembro de AVINA. Igualmente, la presidencia de la fundación recae en Biondi-Morra, procedente la multinacional DuPont, una de las semilleras más grande del mundo. El fundador Stephan Schmidheiny fue, asimismo, directivo de la multinacional Nestlé. Por otra parte, el renombrado economista neoliberal Hernando de Soto es miembro de las más alta instancia de Ashoka. La Asociación que dirige de Soto obtuvo de los gobiernos canarios y español, en los últimos años, una subvención de 700.000 euros (sic) para hacer un prediagnóstico de la situación de la economía informal de Senegal, Mali, Níger y Cabo Verde, con vistas a convertir bienes comunes en propiedades privadas. España sirve de puente para la conquista de África con semillas transgénicas.

En segundo lugar hay que destacar la alianza entre Ashoka y la fundación Gates en 2009, para África e India, cifrada en 15 millones de dólares y destinada a “elegir a más de 90 emprendedores sociales que difundirán prometedoras innovaciones para ayudar a salir de la pobreza a pequeños agricultores”, o sea para el programa AGRA y para la Bóveda de semillas del fin del mundo.

¿Cómo actúan estas dos fundaciones del filantrocapitalismo en España, con vistas a la guerra de las semillas? Como era de esperar, hacen de “caballitos de Troya” en las organizaciones de resistencia: cooptan a sus líderes, los asesoran, contratan con ellos derechos de imagen y otras obligaciones, los financian, les facilitan viajes, encuentros, etc. y comprometen a las organizaciones que representan. Los cooptados hacen el papelón de volcar todo el prestigio de las organizaciones que coordinan en conceder legitimidad a estas fundaciones del gran capital, en contra, claro, del discurso que mantienen en sus instancias habituales que suelen ser anticapitalistas, agroecológicas y de soberanía alimentaria.

Por ejemplo, la fundación AVINA financió en los años 2001 y 2002 un proyecto de recuperación de semillas a la entidad llamada C.I.F.A.E.S., organización vinculada al proyecto Amayuelas de Abajo (Palencia). Consistía en la “búsqueda de información de variedades locales de la zona centro, exploración de la comarca, y recogida de material para la puesta en marcha de un banco de semillas”. El proyecto paró cuando de acabó la financiación de AVINA, “pendiente de nueva búsqueda de financiación” como reconocen los perceptores de la ayuda. Pero AVINA cuando financia lo hace bajo contrato. Así en la memoria de la entidad del año 2001, se puede leer: “una vez que el proyecto ha sido aprobado, se procede a la firma del contrato que sella el “emprendimiento conjunto” al que se comprometen ambas partes”. De modo que tratándose de este tipo de fundaciones del gran capital, con intereses en el sector agroalimentario, la información obtenida y, quizá, algunas muestras de semillas estén ya en manos de las multinacionales del ramo, o en la “bóveda del fin del mundo”, ¿Por qué no? Hasta que no se haga público el contrato, se puede muy bien mantener la sospecha.

Estas fundaciones no dejan a sus socios, tienen vocación de hacer contratos vitalicios y mantener a los cooptados en sus redes. Así, de nuevo encontramos a AVINA en Amayuelas en junio de 2003, en un encuentro de una asociación denominada “Tejiendo redes”, que apoya la fundación AVINA, y que sirve de puente entre los socios de España y Latinoamérica.

Otra vez aparece AVINA, en 2001 y 2003, por los mismos espacios financiando la puesta en funcionamiento de la Universidad Rural Paolo Freire, uno de cuyos impulsores y coordinador técnico es Jerónimo Aguado, de Amayuelas.

En 2007 toma el relevo Ashoka que coopta, por medio de una dura selección, al propio Jerónimo Aguado como emprendedor Ashoka. Durante tres años le han dado un sueldo o beca mensual de unos 1500 €, que según manifiestan han servido para consolidar la Universidad Rural Paolo Freire en Amayuelas.

Se da la circunstancia que Jerónimo Aguado es Presidente de la Plataforma Rural desde su fundación, hace más de quince años. La citada Plataforma está dedicada a la lucha contra los transgénicos y a la impulsión de la soberanía alimentaria en la sociedad, y como coordinadora está integrada por muchas organizaciones que profesan la misma filosofía.

Como se puede ver la penetración de Avina y Ashoka en los movimientos alternativos que luchan sincera y denodadamente contra los transgénicos y por la soberanía alimentaria, ha sido bien culminada. Están infiltrados como un queso de Grüyere.

Si se va a la página de Ashoka se puede ver cómo aparece vinculada a esta fundación no sólo el emprendedor seleccionado, Jerónimo Aguado, sino las organizaciones CIFAES y la Universidad Rural Paolo Freire, como si fueran entidades también vinculadas a Ashoka. Aparecen con suficiente ambigüedad, por si acaso a los socios de estas organizaciones se les ocurre presentar reclamaciones a la fundación Ashoka. Salvo que su presencia en compañía de Ashoka haya sido previamente aprobada por las asambleas de socios de estas entidades.

¿De todo esto qué se deduce? Que la guerra que se libra en todo el mundo por el control de las semillas y la alimentación tiene su correspondiente capítulo en lo que hemos denominado la “infiltración en los movimientos sociales de resistencia”, en este caso los que proponen la soberanía alimentaria. No se trata de cuestiones meramente personales, sino estructurales. Por muy buena fe y buen hacer que tengan los componentes de estas organizaciones de resistencia, parte de su tarea está al servicio de aquellas entidades a las que combaten. O sea que la lucha contra Monsanto, y lo que esta multinacional representa, se libra favoreciéndola y en alianza estratégica con ella misma (sic). Pero no es posible la cuadratura del círculo. Por tanto ética y políticamente, no son admisibles estas alianzas más o menos conscientes con las multinacionales que nos quieren robar las semillas. Y estas entidades colaboradoras de Monsanto y compañía, vía Ashoka, carecen de credibilidad mientras se mantengan las actuales condiciones, por mucho que proclamen las grandes palabras de “UN MUNDO RURAL VIVO” y “SOBERANÍA ALIMENTARIA” en todos los foros a los que asisten.

Hablando de grandes palabras, hemos de alertar también sobre otra fundación llamada Triptolemos, presidida por el mediático Federico Mayor Zaragoza, que dedicada a la alimentación afirma que “nace de una visión unitaria y global del sistema alimentario. (y) Colabora en la optimización y articulación de su funcionamiento, para que redunde en beneficio de la disponibilidad y calidad de los alimentos, y en la confianza”. En aras a generar esta confianza, cuenta entre sus socios a Nestlé, Danone y otros más. De nuevo un personaje que pasa por progresista aparece aliado con el gran capital de la alimentación industrial de forma permanente. Como además, es partidario de las semillas transgénicas, hay que aplicar a esta fundación el principio de precaución de la desconfianza.

El aviso urgente que hay que dar a los movimientos de resistencias en esta guerra de las semillas, y ante una situación tan grave como la aquí descrita es que, mientras las entidades aquí mencionadas (CIFAES, Universidad Rural Paolo Freire y Tejiendo Redes), con contratos y compromisos con las fundaciones ligadas a Monsanto, Gates y Nestlé, vía AVINA y Ashoka, no se desliguen pública e inequívocamente de estas alianza aquí demostradas (y desaparezcan, por ejemplo, de las páginas de Ashoka), digo que los movimientos sociales no colaboren con ellas; especialmente en proyectos que tienen que ver con las tareas de recuperación de semillas o construcción de bancos comunitarios “in situ”. Es el caso se que está dando actualmente con la Universidad Rural Paolo Freire, que se propone iniciativas de este tipo en distintas comarcas del país. Aunque no sea seguro que vayan a pasar la información al “enemigo”, el principio de precaución aconseja esta desconfianza: “hay que detener el robo de las semillas”.

Tampoco tiene sentido que el pool de movimientos antitransgénicos y por la soberanía alimentaria que representa la Plataforma Rural, esté presidido desde la noche de los tiempos por alguien comprometido con las fundaciones del gran capital mencionadas. Por eso desde algunas instancias se ha pedido ya la dimisión de tal cargo.

Conclusión:

Terminamos con el diagnóstico hecho por la Vía campesina el pasado marzo en Bali sobre el estado de la cuestión de las semillas. Dicen: “El proceso Río+10 lleva a un enfrentamiento claro entre un capitalismo disfrazado de verde y la agricultura campesina, la agroecología y nuestras semillas campesinas”.

Y con la recomendación del grupo GRAIN: “En los últimos veinte años hubo un aumento descomunal de los agronegocios. Si la humanidad va a sobrevivir con alguna dignidad en este planeta, los siguientes veinte años debemos erradicarlas” (17). www.ecoportal.net

Paco Puche – España – Septiembre, 2011

Notas y referencias:

(1) Pérez-Vitoria, S. (2010), El retorno de los campesinos, Una oportunidad para nuestra supervivencia Icaria, p.103.

(2) Vía Campesina (2011) “Bali declaración sobre semillas” 16 de marzo de 2011, consultado en http://www.ecoportal.net/Temas_Especiales/Biodiversidad/Bali_declaracion_sobre_semillas

(3) Shiva, V. (2011), “El robo de semillas por parte de las Corporaciones”, 29.4. 2011

(4) CLOC-Vía Campesina (2010), “Documento final de la reunión de la campaña de semillas”, Quito, octubre 2010, consultada en: http://www.grain.org/…

(5) Grupo ETC (2010), “Quién alimenta al mundo”, Biodiversidad, Abril 2010, consultado en: http://www.grain.org/article/entries/4110-quien-alimenta-al-mundo

(6) Pérez-Vitoria (2010), o.c. p. 76

(7) Vandana Shiva, Martini, Altieri y otros (2006) “Manifiesto sobre el futuro de las semillas”, por la Comisión Internacional para el Futuro de los Alimentos y de la Agricultura, consultado en: http://www.agroeco.org/…

(8) Grupo ETC (2011), “A la caza de genes climáticos”, consultada en: http://www.etcgroup.org/…

(9) Ironías del destino, la citada multinacional ha llegado a un acuerdo (joint venture), al 50%, con la empresa Hojiblanca de la comarca de Antequera (Málaga) para la comercialización del buen aceite de oliva de la citada zona. Uno de los almacenes de embotellado y distribución lo ha instalado la multinacional en la que fuera antaño la Casería Eslava, finca de mi familia y lugar en el que hasta los 17 años frecuentaba en verano, participando a mi escala en las faenas del campo, en ese tiempo en que aún estábamos fuera de la “revolución verde”. Allí se cultivaba trigo, cebada y maíz con algo de huerta y frutales, combinado con ganadería de labor y de consumo. Todo ecológico.

(10) Grupo ETC (2010),o. c.

(11) GRAIN (2010), “Leyes para acabar con la agricultura independiente”, Biodiversidad, abril 2010, consultada en: http://www.grain.org/…

(12) De la declaración de Camila Montesinos, investigadora de GRAIN, ante el Tribunal Constitucional de Chile, junio 2011

(13) GRAIN (2010), “Veinte años en que las agroindustrias han devastado los sistemas alimentarios”, Biodiversidad, octubre 2010, consultada en: http://www.grain.org/…

(14) FAO (2009), “Segundo informe sobre el estado de los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura en el mundo”, consultado en: http://www.fao.org/…

(15) Duch, G. y Fernández, F. (2010), “La agroindustria bajo sospecha”, consultada en: http://www.fespinal.com/… p.15

(16) Gómez Álvarez, L. y Henao, A. (2011), “El negocio del hambre y la soberanía alimentaria”,Revista Biodiversidad en A. Latina y el Caribe, 12, agosto, 2011,consultada en: http://biodiversidadla.org/…

(17) GRAIN (2010), o.c.

Fuente: http://www.ecoportal.net/content/view/full/100289/

Ante la quiebra de las construcciones sociales que sujetan el Sistema Productivo

15 septiembre, 2011

Los mecanismos que hacen que cualquier estructura se reproduzca en el tiempo son los individuos que desenvuelven su existencia en esa determinada estructura, por tanto si esa estructura quiere sobrevivir en el tiempo está abocada a generar toda una serie de hábitos,  pautas e instituciones que le permitan construir socialmente una realidad en la cual los individuos se desenvuelvan y hagan suya. Los individuos son determinados por la estructura pero a través de la acción social ellos también pueden ser determinantes y modificadores de la estructura.

Enric Tello alude a Lewis Mumford y a su descripción de la tecnosfera industrial  como “complejo tecnológico”, como un sistema que tiene historia, con un origen regional y unos requerimientos materiales determinados. Dicho sistema productivo (dicha estructura) da existencia a un tipo particular de trabajador adiestrado en forma particular: hay que desarrollar ciertas aptitudes y  oponerse a otras, seleccionar ciertos aspectos de la herencia social y desarrollarlos después. ¡Listo! La tecnoesfera industrial ya ha creado las herramientas con las que reproducirse en el tiempo.

Los sistemas productivos desarrollan una cierta estructura mental acorde a sí mismos, a partir de la cual éste mismo puede desarrollarse y hacer que los individuos que se encuentran en él construyan su realidad y la DEFINAN a partir de los parámetros establecidos.

Pero en la definición social de los problemas sociales, lo que es percibido como real es real en sus consecuencias. Si por el contrario algo es ignorado o definido como irreal no por eso deja de tener consecuencias (García 2004).

Entonces: ¿Es la crisis ecológica o los límites físicos algo a aceptar en los paramétros de construcción de la realidad de este sistema productivo? ¿Acaso deja de tener consecuencias si no es percibida?

En la reproducción del sistema productivo no sólo se construyen o se seleccionan aspectos de la herencia social sino que se pone en marcha todo un mecanismo que hace más que creíble dicha construcción de la realidad.

Hemos creído que se ha reducido  la dependencia respecto a las restricciones naturales impuestas por los ambientes locales, y ésto ha sido posible “por la vía de movilizar energía exosomática para obtener recursos cada vez más lejanos, hasta hacerse dependientes de los servicios naturales del planeta entero. Es así como han podido hacerse la ilusión de que las restricciones naturales se han esfumado” (García 2004).

Las sociedades humanas son sistemas abiertos autoorganizadores o sistemas complejos adaptativos que obtienen  de su medio ambiente energía y materiales y tras procesarlos para mantener y modificar su organización interna devuelven a su medio ambiente los residuos generados en su procesamiento. Sin esas fuentes de recursos y sumideros la existencia social no es posible. 

El cambio en las sociedades corresponde al cambio cultural o cambio social, el cual permite además de la transmisión hereditaria la difusión entre coetáneos, lo que lo hace mucho más rápido que la selección natural. Esta característica es propia de las sociedades, y la existencia social tiene muchas excepciones pero ni el excepcionalismo ni el exencionalismo pueden librarnos de los efectos de las leyes de la física y la biología que también condicionan la organización y el cambio en las sociedades.

El problema se plantea ante: ¿Cómo conectar  entonces los problemas ecológicos con la perspectiva de la acción social?  Si ésta depende no de cómo sea el mundo, sino de cómo los seres humanos que actúan creen que es ¿cómo cambiar la definición social?

¿Cómo provocar cambio? el surgimiento y maduración de un nuevo complejo tecnológico suele ser un proceso conflictivo y costoso (Tello 1999). Es difícil conseguir aceptación de gran parte de la sociedad cuando se evidencia el colapso de su mundo, además de obviar los elementos constrictores que se activan para evitar una quiebra de la estructura. Para algunos es más fácil mirar a otro lado que afrontar lo que se viene encima, es común escuchar que nuestras comodidades requieren de sacrificios ecológicos o en todo caso la recurrencia a un refrán popular que no hace mucho Llamazares utilizaba en el Congreso: “para lo que me queda en el convento”…. Y la alusión a esta graciosa frasecilla no es más que la evidencia de una de  las señas de nuestro esquema mental productivista: el cortoplacismo.

El ocaso del sistema productivo da más que muestras de ser evidente, pero hemos sido instruidos para adorar la ostentosidad material y a  confundirla con bienestar. La reforma de la mente depende de la reforma educativa, pero ésta también depende de una reforma de pensamiento (Morin 2011). Y  la Escuela es (junto con la Universidad) una de las herramientas de reproducción más potentes.  El pensamiento en la sociedad industrial ha construido su mundo a partir de ciertos conceptos: clases sociales, trabajo profesional, democracia, confianza en la ciencia, etc… principios que no se sostienen (García 2004). Dónde han quedado las promesas de meritocracia, la posibilidad de progresar a través del trabajo, etc. Estamos sostenidos sobre categorías fantasmas, ¿por cuánto tiempo?

¿Qué hemos de hacer ante este escenario?, ¿Cuál ha de ser nuestra tarea? ¿lamentarnos?

Aquellos que somos conscientes de la crisis ecológica hemos de crear las estructuras y espacios alternativos necesarios  para acoger a aquellos que poco a poco superan la frustración del colapso de su esquema mental y de vida. Y aterrizan en la realidad que impone la crisis ecológica y los límites físicos. Hemos de elaborar una buena alternativa, razonada, madurada para cuando ya no haga falta ni un mínimo de capacidad de abstracción para ver lo irremediable del fin del sistema productivo en el que hemos nacido. Y mostrar que hay otras formas de hacer las cosas, que el bienestar no es un incremento cuantitativo sino cualitativo (en algunos aspectos).

Hemos de tener claro por otra parte que no es posible convencer si no existe una mínima disposición a escuchar, sobre todo porque esto no se trata de argumentos ni de lógicas sino de Poder, el blindaje a nuestra estructura mental es infranqueable sobre todo si nos hemos hecho ricos con este sistema productivo. No hemos de malgastar fuerzas predicando en el desierto sino construyendo una alternativa para cuando no tengamos que convencer ante la evidencia.

Necesitamos en palabras de Riechman otra manera de producir y consumir, vivir y trabajar menos ostentosa, una “ecologización estructural de las sociedades industriales”. 

Tenemos que construirla, necesitamos desarrollar estas pautas y hábitos y poner los cimientos de una estructura naciente ante otra que anda dando sus coletazos finales.

Ahora bien el camino, o “la Vía” en palabras de Morín (2011) no es fácil. “Como todo lo vivo, como todo lo humano, las nuevas vías están sujetas a degradaciones, envilecimientos y esclerosis. Esta conciencia también es indispensable, constantemente” 

Referencias:

García, E.  (2004) Medio Ambiente y Sociedad. Alianza Editorial, Madrid.

Morin, E. (2011) La Vía para el futuro de la humanidad. Paidós Estado y Sociedad

Mumford, L. (1994): Técnica y Civilización, Alianza Editorial, Madrid.

Riechmann y Sempere (2000). Sociología y Medio Ambiente. Síntesis sociología, Madrid.

Tello, E. (1999): “El socialismo de cada día” en: Monereo y Chaves. Para que el socialismo tenga futuro. El viejo topo. Madrid

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