Colección de autores
Creamos esta nueva sección “Colección de autores” para promover un espacio abierto al debate sobre textos relacionados con la Economía Ecológica y la Ecología Política. Los textos completos que se comentarán en esta sección los podéis encontrar en http://www.ecoecoes.es/coleccion-de-autores/.
El primer texto a comentar es “La economía como sistema abierto: de la disociación a la integración” de Federico Aguilera Klink.
Resumen:
La Economía Ecológica ha mostrado su capacidad de proporcionar diagnósticos y soluciones adecuadas a problemas relevantes. Pero se presta escasa atención a ella. Hay muchos intereses en contra y también cuenta la disociación entre sentimientos y razones o entre lo que vemos y lo que percibimos pues contamos, la mayoría de las personas, con áreas devastadas de percepción y de sensibilidad en nuestro cerebro. Dos líneas, como mínimo, tratan de explicar este problema. Una insiste en que aprendemos desde el colegio a disociar lo que está unido, como parte de una explicación “científica” que continúa para siempre, sin volver a unirlo posteriormente. La otra se relaciona con el maltrato infantil habitual en occidente, según Alice Miller, hasta ser considerado como parte de nuestra cultura y visto como normal. No reconocer ampliamente esta situación, mantendrá ignorada a la Economía Ecológica, permaneciendo como una construcción intelectual más.



Cuando lo leí por primera vez este artículo de Federico Aguilera me retumbó dentro como si me cogieran por los hombros y me zarandearan porque me ayudó a terminar de abrir los ojos a la evidencia que tenia delante de mí desde hacía años: por un lado, la Economía, tal como se nos enseña y la enseñamos en las correspondientes Facultades, es algo absolutamente desfasado; y por otro, la Universidad pierde relevancia. Pero esto no lo dice Federico Aguilera; como él mismo afirma, está todo dicho por lúcidos autores desde hace mucho tiempo (ejemplo de ello son las citas del propio Smith, Sen, Galbraith, Robinson, Leontief, etc.); el problema radica en que pocos de estos autores han sido leídos.
A pesar de que el propio autor cuestiona la capacidad de la Economía Ecológica para imponerse como un conocimiento intelectual generalizado en las facultades de economía debido a la inmesa dificultad de “integrar” a tanto “disociado”, me gustaría quedarme con su cita de que “hace falta (…) un despertar psíquico y colectivo que nos permita tomar conciencia de cómo vivimos, de por qué vivimos así y de que hay otras maneras de hacerlo”.
Si miramos a nuestro alrededor, no podemos negar que vivimos en un mundo disociado y de disociados/as, y yo me pregunto, ¿por qué estamos tan disociados? ¿Es algo que lo da la Universidad, la Economía o es intrínseco al ser humano? Son preguntas para las que no tengo respuesta pero intuyo que la respuesta está en nostros; que como docentes universitarios, como economistas ecológicos y como seres humanos tenemos la mágnifica oportunidad de cambiar esta realidad; que aún podemos hacer mucho si nos lo creemos, si somos capaces de “despertar” individual y colectivamente, y creemos que podemos cambiar la educación para cambiar el mundo, como nos dice Naranjo (2010).
Quiero seguir pensando que los economistas ecológicos tenemos la responsabilidad de decir alto y claro que hay otra forma de entender la economía; y que hay otra forma de entender la universidad. Una economía “integrada” e “integradora” y una Universidad, que lejos de perder relevancia, se conforma como el camino (o al menos un camino) hacia la “integración” individual y colectiva que nos permitirá ese “despertar” al que alude Aguilera.
Referencia
Naranjo, C. (2010). Cambiar la educación para cambiar el mundo. Ed. La Llave, Vitoria.